Perdidah lah esperanzah,
no la vi como seih díah.
Le pregunté a la María
con pena, mucha añoranza.
“El que carga mucho alcanza,
y tú vah a ser el dueño,
con un poquito dempeño.
No te quedíh en lah huinchah,
la Negra está que relincha,
mi viejo cara de sueño”.
Iluso!
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