agosto 24, 2009
agosto 10, 2009
Quiero que entre solo sol!
En los meses estivales, esta pieza es muy fresca.
El extremo calor queda olvidado entre verdes hojas de parra y enrollados tallos que brotan entre sus ramas.
Pero a estas alturas de invierno el sol entra como desesperado entre los barrotes metálicos que protegen. Es que es tan preciada su presencia que unas horas de sol hacen mucho más que iluminar.
Su calor revitaliza cada extremo de lo que logra alumbrar.
Lo único que deseo esos días es dormir mientras me pega el calorcito en el cuerpo, pero entre tanto orden y limpieza, el sol ya a pasado de derecha a izquierda de la ventana, ocultándose detrás del muro.
Hoy sólo espero cerrar los ojos y sentir ese rico calor invernal.
agosto 08, 2009
Haciendo lo que no se debe hacer.
Una librería, un fotógrafo, su asistente, muchos libros, la sobrina, la dueña, los dependientes, un ministro de la Corte de apelaciones, su esposa.
Claro, una sesión fotográfica para una librería para su futuro sitio.
Excelentes tomas
Bella y diversa librería, completa y amena.
Un armenio y una actriz hacen la primera toma. La imagen de una compra. Entre dos amigos que, venden libros, pero en este caso uno es el dependiente y su compañera la cliente.
La foto de la sobrina en la sección de literatura infantil: sola, junto a su padre y junto a su tía.
La foto del encorbatado me corresponde. Cuando me dirijo voy por la chaqueta y la corbata, entra la señora con su esposo el ministro. Me tiran la talla y me dicen que debo quedar como abogado. La señora se mete y nos presenta a su esposo. En sus condiciones físicas no pareciese ser alguien con tanto cargo a nivel judicial. Pero su apariencia senil no domina su razón. Simpático encuentro. Me instalo, me muevo milímetros. Me toman las fotos leyendo, hojeando.
Luego podemos comer pan con queso y tomar jugo en medio de libros listos para ser vendidos. Los hojeamos todos para ver cuál comprar con tan buen descuento por esas fotos.
Uno para el lunes y otro para viernes, es que siempre pienso en lo que debo hacer (de ahí a hacerlo me demoro harto, pero lo hago).
Me atiende la estrella del día: la sobrina, sí la misma de las fotos de la sección de literatura infantil. La escena es imperdiple y le saco foto con lo que tengo a mano. Es que si los niños vendieran libros y no sólo a jugar a ser vendedores. Todo sería más barato, entretenido y además ni me fijé cuánto acepte de la compra por débito.
Pensaba después y si una niña estuviese en la corte de apelaciones, ¿serían más rápidos, veraces y lúdicos los procesos?
Claro, una sesión fotográfica para una librería para su futuro sitio.
Excelentes tomas
Bella y diversa librería, completa y amena.
Un armenio y una actriz hacen la primera toma. La imagen de una compra. Entre dos amigos que, venden libros, pero en este caso uno es el dependiente y su compañera la cliente.
La foto de la sobrina en la sección de literatura infantil: sola, junto a su padre y junto a su tía.
La foto del encorbatado me corresponde. Cuando me dirijo voy por la chaqueta y la corbata, entra la señora con su esposo el ministro. Me tiran la talla y me dicen que debo quedar como abogado. La señora se mete y nos presenta a su esposo. En sus condiciones físicas no pareciese ser alguien con tanto cargo a nivel judicial. Pero su apariencia senil no domina su razón. Simpático encuentro. Me instalo, me muevo milímetros. Me toman las fotos leyendo, hojeando.
Luego podemos comer pan con queso y tomar jugo en medio de libros listos para ser vendidos. Los hojeamos todos para ver cuál comprar con tan buen descuento por esas fotos.
Uno para el lunes y otro para viernes, es que siempre pienso en lo que debo hacer (de ahí a hacerlo me demoro harto, pero lo hago).
Me atiende la estrella del día: la sobrina, sí la misma de las fotos de la sección de literatura infantil. La escena es imperdiple y le saco foto con lo que tengo a mano. Es que si los niños vendieran libros y no sólo a jugar a ser vendedores. Todo sería más barato, entretenido y además ni me fijé cuánto acepte de la compra por débito.
junio 15, 2009
Cloqueo de baldosas...
Salgo del metro, subo escaleras, subo escaleras, camino a casa, sabiendo que no debo pasar a comprar al supermercado y que me esperan para una rica once. Es ahí donde empezó a sonar lo que escribo.
Es que desde hace un tiempo atrás, pasar por lugares donde el piso suena como a golpe de taco es entretenido y por más que voy con zapatilla, la goma al pisar no debería emitir ese sonido.
Y se repite y ya no es sólo el piso al costado del supermercado: los pasillos de la vieja casa central de la cato, el paso peatonal entre metro Mirador y el MFcenter, y así otros que no recuerdo. Pero siempre el sonido es similar
Una vez vi como pegaban baldosas de ese tipo en un enorme paseo peatonal, y ese sonido no es más que el paso del tiempo de los pasos sobre ellas, mal o bien pegadas se sueltas y algunas se convierten en fieros trozos que despedazados son punto de tropiezo para algunos y proyectil para otros.
Por mientras disfruto de su sonido particular y respiro mi entorno el gusto por caminar sobre ellas. Aunque nadie se da cuenta.
Una vez vi como pegaban baldosas de ese tipo en un enorme paseo peatonal, y ese sonido no es más que el paso del tiempo de los pasos sobre ellas, mal o bien pegadas se sueltas y algunas se convierten en fieros trozos que despedazados son punto de tropiezo para algunos y proyectil para otros.
Por mientras disfruto de su sonido particular y respiro mi entorno el gusto por caminar sobre ellas. Aunque nadie se da cuenta.
mayo 26, 2009
No perdono a mi memoria, la respeto.

Desearía tener la memoria deslumbrante, que cada vez que quisiera recurrir a ella brillara por todos los lugares de mi mente, recuperando todo lo que deseo recorrer en ese instante, recopilar todo lo que quisiera volver a ver, lo que deseo volver a sentir.
Admiro la capacidad de recordar letras de canciones, nombres de directores y actores de películas notables y aquellas que he visto y me gustaría hacer mención.

No me conformo con una sola sinapsis al rememorar, porque todas las neuronas se quedan quietas cuando quiero ahcer mil referencias, relaciones, actualizaciones y sobre todo escribir.
Lo único que puedo asegurar es que lo que se hace más significativo, en los hechos de la vida resuenan como campana de barco, se actualiza como si hubiese sido hace un segundo, cierro los ojos y ahí está ocurriendo cada vez que lo pienso y lo recuerdo.
Ya no son historias de películas, personajes de libros, sucesos históricos ni personajes de actualidad, tampoco fechas de cumpleaños ni nombres de estudiantes. Sólo deseo repetir esos revitalizantes recuerdos a cada instante.
noviembre 16, 2008
¿Qué rostros tiene la paciencia?

Hace varios días que vengo pensando que nunca me he detenido a mirar la paciencia con otros ojos, más aún, mirarla a los ojos.
Me di cuenta que la paciencia tiene diversos rostros con diversas miradas. Quiero detallar algunas, sabiendo que no están todas las que he pensadao y visto, ni tampoco los rostros que tu has visto o reconocido. Sobre todo, algunos rostros que no recuerdo.

Me di cuenta que la paciencia tiene diversos rostros con diversas miradas. Quiero detallar algunas, sabiendo que no están todas las que he pensadao y visto, ni tampoco los rostros que tu has visto o reconocido. Sobre todo, algunos rostros que no recuerdo.

La paciencia tiene rostro de una abuelita que pide limosna medio dormida y sostiene su tacita donde el resonido de las monedas al caer la despiertan.
La paciencia tiene rostro de madre que camina a penas con más de 8 meses de embarazo.
La paciencia tiene rostro de niño ciego que espera avanzar entre la gente que se apura en el verde de un semáforo.
La paciencia tiene rostro de carabinero que hace guardia en una salida de metro donde nunca pasa algo.
La paciencia tiene rostro de persona que, subida al metro y mirándose en el vidrio entre estaciones, sabe que llegará pronta a su destino.
La paciencia tiene rostro de madre que camina a penas con más de 8 meses de embarazo.
La paciencia tiene rostro de niño ciego que espera avanzar entre la gente que se apura en el verde de un semáforo.
La paciencia tiene rostro de carabinero que hace guardia en una salida de metro donde nunca pasa algo.
La paciencia tiene rostro de persona que, subida al metro y mirándose en el vidrio entre estaciones, sabe que llegará pronta a su destino.

La paciencia tiene rostro de profesora que espera que sus estudiantes rindan bien la prueba para la que los preparó todo el año.
La paciencia tiene rostro de abuelita que hace dormir a su nieto en sus brazos.
La paciencia tiene rostro de un amigo salundando de un abrazo al que llegó tarde.
La paciencia tiene rostro de un niño que pasa mesa a mesa pidiendo dinero.
La paciencia tiene rostro de un caballero que pesa frutas en un súpermercado.
La paciencia tiene rostro de abuelita que hace dormir a su nieto en sus brazos.
La paciencia tiene rostro de un amigo salundando de un abrazo al que llegó tarde.
La paciencia tiene rostro de un niño que pasa mesa a mesa pidiendo dinero.
La paciencia tiene rostro de un caballero que pesa frutas en un súpermercado.
La paciencia a veces está mi rostro, a veces la veo en la persona que va junto a mí, cuando siento que me falta sólo cierro los ojos y miro estos rostros, y lo único que sé es que es una virtud muy presente en todas las personas que quiero.
octubre 27, 2008
Libres de Toda Culpa
Hoy por fin me liberé del sentimiento de culpa (SdC), creo que es un proceso tan personal, pero a la vez tan influenciado por otros, que provocan la estancada continuidad en el estado o la liberación de éste.
Me quiero referir a los que liberan, por supuesto.Cuando las acciones son parte de decisiones tomadas completamente a conciencia, no deberían provocar SdC. Luego de una decisión bien tomada está la mejor intención por sobre los sentimientos de por medio; predomina acá lo deliberadamente correcto. Si se comete un error en la decisión, lo mejor es pensar en el comienzo de la toma de esa decisión y tranquila y pacientemente en un "no volverá a suceder". Así se toma buen conocimiento del camino recorrido, favoreciendo el camino por recorrer.

Cuando hay un sentimiento de gratitud, luego de tener un SdC, es porque el camino devuelta, el que te pone un par de alas para sentir plena libertad de acción, favorece aún más alejar esa estancada instancia en que se piensa en que todo ocurre como suceso provocado por uno.
Pensar hasta qué punto la culpa es de uno, a pesar que haya muchas personas que inatamente tienden a culpar a otros para liberarse de sus ataduras y malas decisiones o decisiones no pensadas. Puede ser que muchas de esas veces, nuestras deciciones son las mejores ante la que no pueden tomar aquellos que acusan sin pensar en la consecuencia de un SdC.
Cuando es otro el que te culpa, es bueno reflexionar, sobre tus decisiones, a veces otro puede mostrarte el camino al que se dirige tu decisión y así mejorarla.
Por ahora sé que mi bien mayor, ha sido aquella persona que me muestra con naturalidad, relajo, humildad, bondad y paciencia que no todo es culpa de uno mismo, ni menos el culpar a otros.
Hoy me siento muy agradecido de la decisión que tomé de acompañarme de quién me muestra en mi vida las buenas decisiones que he tomado.

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